domingo, 29 de junio de 2014

Capítulo 34.

Camina hasta llegar al Retiro. Aunque va con tiempo de sobra, no quiere llegar tarde y mucho menos, que Laura tenga que estar esperando.
Minutos después, llega al punto de encuentro con la chica. Ella aún no ha llegado.
Tiene planeado hablar seriamente con ella. Después de varios meses pensando, cree que es buena idea decirle a la chica todo.
-¡Dani!- Una voz le saca de sus pensamientos.
-¡Hola Laura!
-Siento haber tardado. Me he entretenido…
-No pasa nada, yo acabo de llegar.
-¿Seguro? No me estarás mintiendo para que yo no quede mal…
-Seguro. ¡Acabo de llegar!- Ambos se ríen.
-Me tendré que fiar de ti.
-Fíate de los rubios menos de Carlos.
-Pobre Carlos… No seas así con él. Jajajaja.
Empiezan a caminar mientras hablan. No saben exactamente adónde van. Pero un paseo, no les sienta nada mal.
Minutos después, deciden sentarse en el césped. Se han cansado de caminar.
-¿No podíamos sentarnos en un banco? ¡Que ya no estamos en verano!- Dani mira a la joven. La chica se empieza a reír y niega con la cabeza.
-El césped está blandito y el banco es de madera. Elige. Blandito o madera.
Fácil elección. Blandito.
Siguen hablando. Dani cree que luego sería buena idea invitarla a comer para hablar más tranquilamente.
El móvil de la joven suena interrumpiendo la conversación.
-¿Sí? ¿Ampy? ¿Qué pasa? ¡A ver tranquilízate! ¿Qué ha pasado? ¡¿Qué?! ¡Sí, vale, vale! Ahora mismo voy.- La chica finaliza la llamada y mira al joven que está sentado a su lado.- Dani, llévame al hospital.
-¿Qué ha pasado?- Ambos se levantan del césped y caminan hacia una de las salidas del Retiro.
-¡Te lo explico por el camino! ¡Corre!- La joven acelera el paso al igual que él.
Lo que parecía ser el comienzo de un buen día, empeora por momentos…


Dos horas en la sala de espera. Sin saber nada. ¿Tan grave ha sido? Caminan de un lado a otro con cierto nerviosismo. Aunque para nerviosismo, el que tienen los padres de las chicas.
-¿Familiares de Natalia y Clara?
-¡Sí!- Las madres de las chicas se acercan hasta el médico.
-¿Cómo están? ¿Están bien?- La madre de Natalia mira al hombre.
-Sí. Por suerte no ha sido tan grave. Pero me temo que deberán permanecer las dos ingresadas. Tenemos que hacerlas algunas pruebas.
-Pero, ¿qué las ha pasado?- Ampy, que se ha acercado junto a las dos mujeres, pregunta bastante interesada.
-Natalia tiene un esguince de primer grado, el peroné fracturado y algunos rasguños en los brazos. Y Clara se ha fracturado el cúbito del brazo derecho y dos falanges. Aunque no es tan grave como pensábamos, deben permanecer aquí.
-Ay madre mía… ¿Podemos pasar a verlas?- La madre de Clara, al igual que la madre de Natalia, tiene los ojos llorosos.
-Sí. Pueden pasar a verlas, pero recomiendo que pasen de cuatro en cuatro.
-Muchas gracias doctor.- El padre de Natalia estrecha la mano con el hombre.
-Entrar vosotros primero.- Marta mira a los padres de las chicas.- Las veremos más tarde.
El padre de Clara asiente con la cabeza. Segundos después, entran en la habitación.
-¡Ay mi niña!- La madre de Natalia abraza a su hija.- ¿Qué os ha pasado?
-¡Un gilipollas que se ha saltado el semáforo!- Clara suena realmente enfadada.
-Mira que te tengo dicho que tengas cuidado con el coche Clara.- El padre de la joven la mira.
-Clara no fue la responsable. Fue el idiota del otro coche.- Natalia suspira.- Pero estamos bien, que es lo importante. Un susto. Ya está.
-Hay que ponerle una denuncia.- El padre de Natalia mira a las dos chicas.- No podemos permitir que se quede sin una denuncia.
-Eso ya está solucionado. El coche es lo de menos, de verdad.- Clara esboza una ligera sonrisa.
-¿Cuánto lleváis esperando?- Natalia mira a su madre.
-Dos horas sin saber nada. Me alegra ver que amabas estáis bien.- La madre de Clara sonríe.
Ha sido un susto, solo eso. Ellas están bien y eso es lo que cuenta.


Llaman con los nudillos a la puerta de la habitación. Abren la puerta un poco y Álvaro asoma la cabeza.
-¿Se puede pasar?- Pregunta algo serio.
-Pues claro.- Natalia sonríe.
Blas y él entran y cierran la puerta.
-La madre que… ¡El susto que nos habéis dado qué!- Blas las mira a las dos.- ¿Se puede saber qué ha pasado?
-Blas, tranquilo.- Clara le mira.- Un imbécil. Eso ha pasado. Pero ya está. Estamos bien.
-No. Bien no estáis porque tú tienes el brazo escayolado y Natalia tiene la pierna escayolada. Eso no es estar bien.- Álvaro niega con la cabeza.- Y al imbécil ese se le debería caer la cara de vergüenza.
-¡Que estamos bien!- Natalia suelta una ligera carcajada.- Esto en un mes se pasa.
-Ya claro, en un mes.- Blas suspira.- Bueno, al menos seguís con el humor de siempre. Vaya dos.
-Eso siempre.- Clara se ríe.
-Sentimos no haber venido antes. Es un poco tarde, pero nos han llamado cuando estábamos fuera de Madrid.- Álvaro se disculpa. Son las ocho y media de la noche y lo primero que han hecho al llegar de nuevo a la capital es ir a verlas.
-No pasa nada, hemos descansado.- Clara sonríe.
-Sí, sobretodo tú. Menuda siesta.- Natalia mira a su amiga riendo.
-Lógico. Si queréis nos vamos y os dejamos descansar.- Álvaro mira a las dos chicas.
-No sería mala idea. No estamos diciendo que os marchéis, pero…
-No pasa nada. Es normal. Hace unas horas habéis tenido un accidente. Estaréis cansadas chicas.- Blas sonríe.- Mañana venimos a veros, ¿de acuerdo?
-Vale.- Ambas lo dicen al unísono.
La puerta se abre. Entran dos enfermeras con la bandeja de la cena.
-Aquí tenéis chicas, hasta luego.- Una de ellas las sonríe y sale de la habitación cerrando la puerta.
-Ay. No quiero. ¡Yo eso no me lo voy a comer!- Clara niega con la cabeza.
-Oh vamos. Tampoco tiene que ser para tanto.- Blas se ríe ante la reacción de la chica.
-¿No es para tanto? ¡Pero si ni siquiera lleva sal la comida!- Natalia también se niega a cenar lo que les han traído.- Además, no tengo mucho hambre.
-¿Nos vamos a tener que quedar aquí hasta que cenéis?- Álvaro se ríe.- Venga, a cenar se ha dicho.
-Álvaro, que yo no me voy a comer eso. Que no tengo hambre.- Natalia se ríe.
-Ay…- El joven suspira.- Bueno, al menos cómete el yogurt que te han traído. Que es de Danone, eso está rico.
-Bueno, pero solo el yogurt.- La chica accede.
-¿Yo que tengo de postre?- Clara pregunta curiosa.
-Natillas de vainilla.- Blas la mira.- ¿Tampoco te las vas a comer?
-Eso sí. Pero no puedo. ¡Estoy manca!
Los cuatro se empiezan a reír.
-Ahora me tocará darte de comer.- El moreno de los ojos claros sonríe.- Venga, ¡a comer!
-Ni se te ocurra. Que veo tus intenciones.- Clara le mira seriamente.- Dame las natillas.
Blas le da las natillas a la chica. Aunque ni ellos mismo saben cómo lo ha podido hacer, ha colocado las natillas de forma que no se le caigan.
-Y ahora con la izquierda yo como.- La chica sonríe.
-Rápidas soluciones de Clara. Como no…- Natalia mira a su amiga riendo.
Minutos más tarde, el horario de visitas les indica que se tienen que ir de allí. Se despiden de ella prometiendo que mañana volverán a verlas.




¡Muy buenas! En primer lugar LO SENTIMOS. Hemos tardado un montón de tiempo en subir un nuevo capítulo, pero entre lo exámenes finales y demás no hemos podido... Bueno, deciros que esperamos que la espera con este capítulo haya merecido la pena y esperamos algún comentario sobre qué os ha parecido.
Y por último deciros que paséis un buen verano y que muy pronto subimos otro capítulo, ¡muchos besos! Y de nuevo, sentimos haber tardado. @ClariitahM @Nataliasmiler_